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    Los avances que solo ve el CPJ

    Los avances que solo ve el CPJ
    9 Mayo, 2017 6:20 pm por Luis Cino Àlvarez

    Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino, (PD) Resulta desconcertante el
    excesivo optimismo que muestra el Comité para la Protección de
    Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) en sus más recientes
    informes respecto al advenimiento de la libertad de prensa en Cuba.

    En el informe de septiembre de 2015, firmado por Carlos Lauría,
    coordinador para las Américas del CPJ, y con comentario añadido del
    inefable Ernesto Londoño, se aseguraba que en Cuba se daban “lentos
    pasos hacia la libertad de prensa”. Y como quien no quiere las cosas, se
    largaba una andanada contra Martí Noticias, al considerarla tan
    estancada como la prensa del régimen.

    En el más reciente informe, también firmado por Carlos Lauría, y
    paradójicamente emitido en vísperas del Día Mundial de la Libertad de
    Prensa , se asegura que “el férreo control del gobierno sobre la prensa
    ha mermado” y que hay “un mayor dinamismo” debido a “…un número cada vez
    mayor de sitios web noticiosos que contienen investigaciones
    periodísticas y opiniones noticiosas, y una innovadora generación de
    periodistas independientes que son críticos de las ideas socialistas y,
    no obstante, las siguen apoyando”.

    En el CPJ están deslumbrados por los periodistas y blogueros de sitios
    como El Estornudo, Periodismo de Barrio, El Toque. Sin desdeñar su
    calidad, su principal mérito sería la maña para no molestar demasiado al
    régimen, no irritarlo, con su criticismo moderado y el tratamiento de
    problemas sociales que desde hace años abordan los periodistas
    independientes y que ya son tocados hasta por la prensa oficial.

    En el caso del blog La Joven Cuba, en todo momento sus autores, y
    particularmente Harold Cárdenas, se muestran dentro de la revolución y
    el socialismo, más a la izquierda que Lenin.

    Aun así, esos periodistas y blogueros son frenados en su trabajo y
    presionados por el régimen, aunque no tanto como los periodistas
    independientes, a quienes el CPJ, desdeñosamente, como si sobrásemos en
    la ecuación, nos llama “estridentes”.
    Para el CPJ, los que han levantado el techo de las prohibiciones y hecho
    posible la actual proliferación de sitios web más o menos fuera del
    control estatal no son los periodistas independientes que desde la
    segunda mitad de los años 90 hacen su trabajo a pesar del acoso de la
    policía política –recordemos que fueron más de 20 los periodistas
    encarcelados en la ola represiva de la primavera de 2003-, sino los
    periodistas y blogueros de La Joven Cuba, Periodismo de Barrio, El
    Estornudo y El Toque. Según el CPJ, son ellos los que “están abriendo
    nuevos espacios para la libertad de expresión y el periodismo
    emprendedor que hasta hace unos años parecían intocables”.

    Poco faltó para que el CPJ encomiase también la labor de Iroel Sánchez
    en su blog La Pupila Insomne.

    El CPJ, que no parece percibir el renovado atrincheramiento del régimen,
    se refiere a un envalentonamiento en la prensa estatal en momentos en
    que a los periodistas oficialistas les prohíben colaborar en “sitios
    extranjeros” y les exigen que se midan con lo que escriben en sus blogs
    personales so pena de ser despedidos de sus puestos, como ha ocurrido ya
    con varios.

    En el informe del CPJ se reconoce las detenciones y citaciones por parte
    de la policía política, pero no habla de la confiscación arbitraria de
    sus medios de trabajo que sufren frecuentemente muchos periodistas y de
    las golpizas que han sufrido algunos de los que han cubierto las marchas
    de las Damas de Blanco.

    Tampoco dice el informe del CPJ que ahora además, de la posibilidad de
    que los encarcelen por peligrosidad social pre-delictiva, los
    periodistas independientes pueden ser juzgados por “usurpación de
    capacidad legal”, como amenazan hacer con Sol García Basulto y Henry
    Constantín.

    Y peor será cuando aprueben la ley de prensa que se cocina y que algunos
    ingenuos creen que les facilitaría un marco legal para desempeñar su
    trabajo, garantías y derechos, entre ellos el de tener acceso a la
    información pública. Dicha ley será la institucionalización de la
    censura y el control (des)informativo. ¿Qué ley de prensa podríamos
    esperar de un régimen que limita la libertad de expresión y de prensa
    con el pretexto de defender la soberanía y la seguridad nacional? Antes
    de aprobar una ley de prensa habría que derogar la ley 88 y sacar del
    código penal cubano figuras delictivas como la propaganda enemiga, el
    desacato, etc,, que son castigados con penas de cárcel de entre 8 y 20
    años de cárcel. Y lo que es más importante: habría que reformar la
    Constitución, que plantea en su artículo 53 que los medios masivos son
    propiedad del Estado y no pueden ir en contra de los intereses de la
    sociedad socialista.

    A diferencia del CPJ, Reporteros sin Fronteras sigue teniendo a Cuba
    como el peor país del continente americano en cuanto a libertad de
    prensa. Pero supongo que los del CPJ consideren que los periodistas
    cubanos tenemos la dicha de que no nos maten los paramilitares o las
    mafias del narcotráfico, como sucede en algunos países de la región.

    Parece que en el CPJ son de los que se creen la historia que el régimen
    castrista, en el post-fidelismo, pasó de totalitario a autoritario, y
    están dispuestos a ser condescendientes con sus trucos.

    Uno no puede evitar la sospecha de si los nuevos blogueros y
    periodistas, esa especie de “revolucionarios por cuenta propia” que han
    encandilado al CPJ, no serán una invención del régimen para aparentar
    apertura, confundir, saturar la blogósfera y desplazar del foco
    mediático a los periodistas verdaderamente independientes.
    Tal vez no los creó el régimen, se les fueron de la mano, pero ya que no
    pudieron evitarlos, les sacan provecho. Como hicieron con la protesta en
    la Plaza de la Revolución, durante el desfile del primero de mayo, de
    Daniel Llorente, un ex recluso y perturbado mental, que les vino como
    anillo al dedo para desacreditar a la oposición. El hombre no halló otro
    modo de protestar que enarbolar una bandera norteamericana. Justo lo que
    necesitaba la dictadura para renovar su discurso patriotero y probar que
    los que se le oponen son anexionistas, mercenarios del gobierno
    estadounidense. Solo que se excedieron con la golpiza ante las cámaras.
    Es su naturaleza, no pueden evitarlo.
    luicino2012@gmail.com; Luis Cino

    Source: Los avances que solo ve el CPJ | Primavera Digital –
    primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/los-avances-que-solo-ve-el-cpj/

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