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    Dos hermanos y una injusticia

    Dos hermanos y una injusticia
    24 enero, 2017 7:54 pm por Nelson Rodríguez Chartrand

    San Agustín, La Lisa, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) Quisiera antes de
    comenzar el comentario de hoy, pedir sinceras disculpas por mi larga
    ausencia en este espacio de libertad, enfermedad primero y asuntos
    personales urgentes que resolver, fueron los motivos, pero aquí estoy,
    con más bríos que nunca, para poner al descubierto el verdadero rostro
    de la justicia cubana.

    Denunciaré en esta oportunidad, lo que posiblemente fuera la última
    injusticia del año 2016. Fue protagonizada por la Sala Segunda del
    Tribunal Provincial Popular de Granma contra los hermanos Omar y Onésmo
    Rosabal Sotomayor. En esta ocasión, lo haré apoyándome en la propia
    letra de las conclusiones provisionales emitidas por el fiscal actuante
    y no, como de costumbre hago, en la letra de la legislación vigente.

    Omar Rosabal Sotomayor, vecino de la calle Antonio Guiteras No. 103,
    entre A y Paquito Rosales, en el municipio granmense de Pilón, tenía una
    finca, un negocio de fotografías y otro de renta de habitaciones a
    turistas. Tenía un contrato con la Empresa de Ómnibus Nacionales para
    hospedar a los choferes que llegaran a Pilón. Todos estos negocios,
    establecidos según los dictados de la legislación vigente.

    Hablamos de un hombre honesto y solidario, querido por todos los de su
    pueblo, nacido en el seno de una familia con gran historial
    revolucionario. Sus padres le brindaron ayuda, arriesgando sus vidas, a
    expedicionarios del Yate Granma cuando fueron dispersos y perseguidos
    tras el combate de Alegría de Pío, siendo alguno de ellos, los
    comandantes Ernesto Ché Guevara, Ramíro Valdés y Juan Almeida. Che
    Guevara bautizó a su padre como “El Pastor”.

    Por causas aún desconocidas para Omar Rosabal y su familia, de la noche
    a la mañana, la vida se les convirtió a todos en una tragedia.

    El 21 de marzo del 2016 Omar Rosabal Sotomayor fue detenido por agentes
    de la policía de Pilón por una denuncia realizada contra él por el Jefe
    de Sector de Pilón por el presunto delito de proxenetismo y trata de
    personas.

    A pesar de las múltiples reclamaciones, quejas y denuncias hechas a
    todas las instancias de la fiscalía y del gobierno, finalmente fue
    sancionado a 8 años de privación de libertad.

    Claro está, como para que haya proxenetismo tiene que existir mujeres
    que vendan su cuerpo, según los supuestos del delito, los agentes
    corruptos de la policía de Pilón se volcaron a las calles en busca de
    jóvenes que pudieran servirles de testigo para incriminar a Omar
    Rosabal. Detuvieron a varias adolescentes y jóvenes del municipio a las
    que amenazaron con prisión si no declaraban en contra del inculpado y
    así fue, todas ellas fueron sancionadas a privación de libertad de 2 a 4
    años por el delito de peligrosidad social, sólo por ser honestas.

    La pasada semana estuve en Pilón aprovechando que estas jóvenes se
    encontraban de pase y conversé con algunas de ellas, sólo con
    escucharlas y mirarles a los ojos, el más obtuso de los instructores
    podría ver de manera clara, la inocencia. Un verdadero crimen.

    De los 21 testigos que presentara el ministerio fiscal como pruebas para
    sostener sus acusaciones en el juicio oral, todos ellos declararon a
    favor del acusado víctima de la justicia revolucionaria. Todas las
    pruebas incriminatorias decayeron, pero a pesar de ello, como ya
    conocen, Omar fue declarado culpable. Un crimen fabricado y una
    sentencia firme, anticipada.

    Pero no sólo las declaraciones de los testigos prueban la inocencia de
    Omar, el propio escrito de las conclusiones provisionales del ministerio
    fiscal la corroboran, y aquí les transcribo de manera fiel, algunos de
    sus argumentos:

    “En fecha no precisada, pero sí en los primeros días del mes de
    septiembre del 2014, el acusado OMAR ROSABAL SOTOMAYOR rentó una de sus
    habitaciones a un turista de nacionalidad canadiense, cuya identidad no
    se pudo determinar, el que se hizo acompañar por la ciudadana … la cual
    permaneció desde las 7 de la noche de ese día hasta las 11 de la mañana
    del día siguiente, la que sostuvo relaciones sexuales con el turista, a
    cambio de lo cual recibió en pago una suma de dinero en pesos
    convertibles cubanos (CUC) que no se pudo precisar.”

    ¿Acaso son estos argumentos serios para incriminar a una persona y
    sancionarla finalmente a 8 años de privación de libertad?

    La fecha del hecho no fue precisada, el turista tampoco fue
    identificado. ! Qué barbaridad!

    Por otra parte, asegura que la ciudadana tuvo sexo con el turista no
    identificado. ¿Cómo se puede probar que tuvieron sexo? Existen tres
    opciones: una, que hayan hecho el sexo públicamente, la otra que la
    ciudadana haya declarado, lo cual no es probable, pues como dice el
    mismo escrito, la suma de dinero que el turista le entregó a la
    ciudadana tampoco había sido precisada, y por último, que haya sido el
    propio fiscal disfrazado de turista quien haya tenido sexo con la ciudadana.

    Como se puede apreciar, en este argumento esgrimido por el ministerio
    fiscal, nada ha sido precisado.

    Seguidamente dice el escrito, “De igual forma, en días no precisados,
    pero sí a finales del mes de septiembre del 2014, en otras tres
    oportunidades el acusado OMAR ROSABAL SOTOMAYOR, permitió que el mismo
    turista canadiense alquilara una de las habitaciones de su vivienda y se
    hospedara en unión de la ciudadana…( la misma ciudadana), en las cuales
    mantuvieron relaciones carnales… y una vez que concluían las relaciones
    sexuales, la misma recibía como pago las cuantías que oscilaban entre
    doscientos (200. 00 CUC) o trescientos (300.00 CUC). En esa ocasión el
    turista le compró a la misma, una cámara fotográfica y una bicicleta.”

    Señores, ¿Dónde está el delito de Omar Rosabal?

    Sigue el escrito, ” El acusado OMAR ROSABAL SOTOMAYOR, que persistía en
    su actuar ilegal, en fecha no precisada, pero sí en el mes de diciembre
    del 2014 o enero del año 2015, alquiló una de las habitaciones en su
    morada expuesta a un turista canadiense cuya identidad no se pudo
    determinar, el que se hospedó acompañado de la ciudadana…, que se
    dedicaba al ejercicio de la prostitución en el municipio de Pilón, con
    el objetivo de sostener relaciones sexuales… y después de terminada las
    relación carnal, recibió del turista canadiense como pago la cantidad de
    doscientos pesos convertibles
    cubanos (200.00 CUC)

    Vuelvo a preguntar: ¿dónde está el delito del acusado?

    ¿No les parece extraño que ninguno de los turistas haya sido
    identificado cuando el súper control que ejerce el gobierno cubano
    penetra hasta en el pensamiento de sus ciudadanos?

    Creo que ya es suficiente, pero las atrocidades siguen hasta el final
    del escrito. Más que un escrito de conclusiones provisionales, parece un
    escrito de imprecisiones, nada se encuentra precisado.

    Al enterarse Onésimo Rosabal Sotomayor que su hermano Omar se encontraba
    bajo proceso judicial, y a sabiendas de la honestidad de su hermano, se
    personó en Pilón y se entrevistó con las jóvenes que estaban siendo
    amenazadas para que declararan en contra de su hermano, y obtuvo de
    todas ellas declaración por escrito de la inocencia de su hermano.

    Como consecuencia, Onésimo fue condenado a un año de privación de
    libertad por el delito de coacción.

    ¿Se puede así creer en la justicia revolucionaria?

    Para más información, el número de teléfono de la madre de los hermanos
    Rosabal Sotomayor: +53 72501112.
    nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand

    Source: Dos hermanos y una injusticia | Primavera Digital –
    primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/dos-hermanos-y-una-injusticia/

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