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    Belkis Cantillo emprende una nueva lucha desde Santiago de Cuba

    Belkis Cantillo emprende una nueva lucha desde Santiago de Cuba
    La activista lidera el nuevo Movimiento Dignidad para la protección de
    los presos comunes
    LUZ ESCOBAR, La Habana | Enero 17, 2017

    Conversar con Belkis Cantillo estos días puede ser una misión imposible.
    Con su vivienda allanada en varias ocasiones, una hija a punto de darle
    su primera nieta y la fundación del nuevo Movimiento Dignidad, la vida
    de esta mujer es un torbellino. Residente en Palmarito del Cauto,
    Santiago de Cuba, la activista ansía que lleguen días mejores para Cuba,
    pero no está dispuesta a cruzarse de brazos para esperarlos.

    Con la voz quebrada, Cantillo habla a través de la línea telefónica
    sobre sus proyectos y la nueva organización que ha creado para apoyar a
    los presos que pueblan las cárceles de la Isla. Aclara, a todo aquel que
    pregunte sobre los orígenes del nuevo grupo, que muchas de las mujeres
    que lo integran formaron parte de las Damas de Blanco. “Fuimos también
    del grupo Ciudadanas por la Democracia (CxD) y la mayoría tenemos mucho
    conocimiento de esta lucha”.

    Para Cantillo la vida es una batalla perenne. El pasado viernes en la
    madrugada atravesó el monte para evitar el cerco policial y acortar la
    distancia que separa su casa del Santuario de la Virgen de la Caridad
    del Cobre, patrona de Cuba. Aunque se considera una devota de Cachita,
    en esta ocasión no la movió solo la fe. Unas 16 mujeres se juntaron allí
    para anunciar el nacimiento del Movimiento Dignidad.

    “La represión era tan grande que llegamos solo algunas”, cuenta a
    14ymedio. El susto de lo que vivió todavía no se le ha pasado, pero
    Cantillo es una mujer curtida. Bajo su liderazgo se agrupan ahora unas
    60 compañeras de lucha, las tres cuartas partes con un historial de
    activismo y experiencia en hacer oposición desde el Oriente, la zona del
    país más controlada por la Seguridad del Estado.

    “Entramos 14, y después, a eso de las diez de la noche, dos más”,
    explica Cantillo. También llegaron la vigilancia y las amenazas para que
    se retiraran sin aguardar a la misa dominical. Las mujeres insistieron
    en permanecer en un albergue cercano, gestionado por la Iglesia, pero al
    final tuvieron que volver a sus casas.

    “No nos dejaron comer, ni siquiera tomar agua. Allí nunca se había visto
    algo así, hasta llamaron a la policía para sacarnos”, recuerda. Pero
    quienes las presionaban no sabían que ya habían dado a luz al nuevo grupo.

    La líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, tiene palabras de ánimo
    para el movimiento que acaba de nacer. “Veo bien a toda persona que
    luche contra el régimen”, enfatiza. “Cualquier movimiento que esté
    dispuesto a combatir el régimen, para mí, es válido y efectivo en esta
    lucha” opina. Sin embargo, discrepa con lo sucedido el sábado: “Las
    iglesias hay que respetarlas, eso tiene su disciplina”.

    Cantillo se concentra ahora en el futuro. Su esfuerzo y el del resto de
    sus compañeras se centra en los presos comunes, un sector del que pocos
    hablan y al que muchos evitan representar. “Escogimos estos prisioneros
    para ayudarlos a ellos y sus familiares con la atención social y
    jurídica que tanto necesitan y no tienen”, detalla la mujer. En el
    centro de sus críticas está el delito de peligrosidad predelictiva con
    el que es posible encarcelar a un ciudadano con la mera sospecha de que
    pueda cometer un delito.

    A mediados del pasado año el Programa de las Naciones Unidas para el
    Desarrollo estimó que Cuba tenía 510 personas presas por cada 100.000
    habitantes, una cifra que la ubica a la cabeza de la región. Si en 1959
    la Isla contaba con 14 prisiones, en la actualidad la cifra sobrepasa
    las 200, según estimaciones de Elizardo Sánchez, presidente de la
    Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).

    Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha
    denunciado que, después de El Salvador, Cuba es el país de América
    Central y el Caribe con la tasa más alta de hacinamiento en las
    cárceles. Entre prisioneros comunes y políticos, se calcula que las
    cárceles albergan a más de 80.000 cubanos, un 80% de ellos negros o
    mestizos.

    Las activistas buscan extender sus acciones a todas las provincias pero,
    por el momento, se sienten reconfortadas de haber podido llegar hasta
    aquí. “Ya lo logramos, ahora seguiremos”, sentencia Cantillo, con esa
    manera de hablar directa y breve que tienen las mujeres acostumbradas a
    los rigores de la vida rural.

    “Todas las que iniciamos el movimiento hemos sido amenazadas por la
    policía política, casa por casa”, relata. Sin embargo, “mi familia
    siempre me ha apoyado mucho y ha tenido que ser fuerte para no caer en
    la separación”.

    El líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), que fue su esposo,
    conoce bien la determinación de Cantillo. José Daniel Ferrer ve con
    buenos ojos la formación de la nueva entidad de la sociedad civil. “Nos
    parece positivo que mujeres y hombres, en este caso mujeres, se
    preocupen por los problemas que más afectan a nuestra nación, a nuestra
    sociedad”.

    “Lo único que no hubiéramos recomendado es cambiar el nombre, ellas ya
    existían como Ciudadanas por la Democracia y se habían dado a conocer
    desde hace dos años”, reflexiona el opositor.

    Cantillo también deja un espacio para la premonición cuando dice con un
    tono de voz firme: “Pronto vendrá al mundo mi primera nieta y va a ser
    fortísima porque ha vivido la represión desde que estaba en el vientre
    de su madre”.

    Source: Belkis Cantillo emprende una nueva lucha desde Santiago de Cuba

    www.14ymedio.com/entrevista/Belkis-Cantillo-emprende-Santiago-Cuba_0_2147185266.html

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