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    El tema raza, entre la demagogia y el cinismo

    El tema raza, entre la demagogia y el cinismo
    Las autoridades cubanas cuidan mucho de ocultar sus exclusiones
    Miércoles, octubre 5, 2016 | Leonardo Calvo Cárdenas

    LA HABANA, Cuba.- La demagogia y el cinismo fueron a Ginebra un día y
    —oh, sorpresa— los medios informativos nacionales hicieron un pequeño
    alto en el persistente reporte de la histérica y desesperada pataleta de
    las autoridades cubanas a causa del programa de becas para jóvenes
    cubanos de World Learning para dar cuenta de que los diplomáticos
    cubanos se rasgaron las vestiduras en la reciente sesión del Consejo de
    Derechos Humanos, con sede en la ciudad suiza, para reafirmar un
    supuesto compromiso con la lucha global contra el racismo, la
    discriminación y la xenofobia.

    Los representantes cubanos, especialistas en decir lo que los demás
    necesitan escuchar, denunciaron que en muchos países se mantienen el
    desprecio y los maltratos a las minorías, los diferentes y los
    refugiados o inmigrantes que buscan seguridad y mejores horizontes de
    vida y muchas veces son víctimas de discriminación e injustas expulsiones.

    Tan vehemente compromiso verbal se distancia de la ejecutoria real de un
    gobierno cuyo comportamiento histórico y cotidiano reafirma una vocación
    discriminatoria y excluyente que viola sistemáticamente los derechos y
    la dignidad de los individuos a los que trata invariablemente con
    intolerancia o paternalismo.

    A pesar del discurso aparentemente defensor de la justicia y la igualdad
    los gobernantes cubanos solo reafirman los patrones hegemónicos y
    supremacistas que han impuesto en Cuba el desprecio y la discriminación
    de los afrodescendientes y otros sectores por siempre maltratados en
    nuestra sociedad.

    En lugar de darse golpes de pecho y acusar a otros, las autoridades
    cubanas tendrían que responder positivamente a las muchas
    recomendaciones que le hizo en la primavera de 2011 el Comité de la ONU
    para la Eliminación de la Discriminación Racial CERD sobre las carencias
    y retrasos que acumula Cuba en materia de igualdad racial y garantías
    contra toda forma de discriminación.

    Un lustro después de aquella sesión todavía no se promueven leyes
    punitivas y mecanismos preventivos contra los actos discriminatorios,
    todavía no se introduce la historia y tradiciones afrodescendientes en
    los programas de estudio o las valoraciones y simbologías culturales,
    todavía no se caracteriza a la motivación racista en la ventilación de
    acusaciones judiciales, todavía no se incluye la variante racial en los
    patrones estadísticos, todavía no se impulsan la creación y el respaldo
    a instituciones independientes que promuevan y defiendan los derechos de
    los afrodescendientes.

    Lo único que ha hecho el gobierno cubano es recrudecer la represión
    contra las plataformas independientes que de manera pacífica promueven
    la igualdad racial en Cuba. En contraste vemos que avanzando el siglo
    XXI cualquier persona con alguna cuota de poder puede ejercer una acción
    discriminatoria con la seguridad de que esto no genera consecuencias en
    el ámbito jurídico ni en la percepción público-moral

    El diseño parece claro: si los diplomáticos cubanos se muestran en
    Ginebra tan comprometidos y preocupados por la justicia y la igualdad en
    el planeta, resulta difícil imaginar que en Cuba los afrodescendientes
    no contamos con voz ni espacios propios para defender derechos ni
    intereses, nadie podría imaginar que en Cuba los afrodescendiente somos
    víctimas inermes de la desigualdad, la exclusión y la represión sin
    contar con mecanismos efectivos para enfrentar tales injusticias.

    Mientras abogan por los derechos ajenos los jerarcas de La Habana han
    llevado a muchos miles de jóvenes negros y mestizos a las prisiones
    condenados bajo la aberración jurídica del llamado “índice de
    peligrosidad predelictiva”, con la cual a través de la convicción moral
    y nulas garantías procesales son privados de libertad ciudadanos sin
    haber cometido delito.

    No resulta creíble la sensibilidad de las autoridades de La Habana con
    las víctimas de la xenofobia porque viola sistemáticamente los derechos
    constitucionales de los ciudadanos a los que por criterios arbitrarios
    considera ilegales en su propio país, muchos de los cuales son víctimas
    de la deportación interna, política que además estimula el regionalismo
    y las divisiones entre los cubanos.

    Los afrodescendientes cubanos siguen siendo considerable mayoría en las
    villamiserias, en la población carcelaria y como victimas cotidianas del
    acoso y la arbitrariedad policial en nuestras calles. Los cubanos negros
    y mestizos, con independencia de su capacidad profesional o laboral, son
    prácticamente invisibles en los enclaves más promisorios de la economía
    emergente, siempre controlada por el Estado.

    El diseño económico del gobierno cubano también resulta discriminatorio
    y excluyente con sus ciudadanos. La ley de inversión extranjera reafirma
    el claro propósito de negar a los cubanos sus más elementales derechos
    económicos. Esta ley impide que los nativos seamos empresarios y nos
    convierte en objeto de la contratación indirecta al servicio de los
    inversionistas foráneos.

    Las medidas económicas de limitada apertura profundizan la desigualdad y
    la fractura social en medio de un ambiente de falta de horizontes y
    expectativas de libertad y prosperidad que ha convertido a Cuba en un
    país de emigrantes. Por cierto, en contraste con su defensa de los
    discriminados foráneos los gobernantes de la Isla exigen la derogación
    de la ley que en Estados Unidos respalda jurídica y materialmente a los
    exiliados cubanos.

    Los jerarcas de La Habana, con la misma tranquilidad se comprometen en
    Ginebra contra el racismo y la discriminación a la vez que golpean a
    decenas de activistas pacíficos cada semana en cualquiera de nuestras
    ciudades. Tanta demagogia y tanto cinismo podrán ir y regresar de la
    ordenada ciudad suiza, pero no logrará cubrir eterna mente la naturaleza
    criminal de un régimen que solo conserva su poder a través de la
    mentira, la represión y el terrorismo de Estado.

    montesinos3788@gmail.com

    Source: El tema raza, entre la demagogia y el cinismo | Cubanet –
    www.cubanet.org/opiniones/el-tema-raza-entre-la-demagogia-y-el-cinismo/

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