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    Estados Unidos, nuestro más querido enemigo

    Estados Unidos, nuestro más querido enemigo
    ¿Seguirá el sistema político cubano justificándose con el calificativo
    de “plaza sitiada”?

    viernes, septiembre 25, 2015 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba.- Casi de inmediato, con el anuncio del inicio del
    proceso de normalización de las relaciones con los Estados Unidos,
    desapareció de la pantalla televisiva aquel fragmento, repetido a toda
    hora, de un discurso de Ernesto Guevara donde se lo escuchaba sentenciar
    eso de: “Al imperialismo, ni un tantico así”, consagrando aquella
    política de cero diálogo que practicó el gobierno cubano hasta que el
    declive y luego la muerte de Hugo Chávez obligó a marcar el número
    telefónico de la Casa Blanca.

    Tal vez, como ironiza la voz popular, el spot terminó sufriendo una
    suerte de combustión espontánea como en su momento pasó con el
    restaurante Moscú, en el Vedado, o con la filmoteca del Instituto Cubano
    de Radio y Televisión donde se guardaban las películas y dibujos
    animados de la era soviética.

    Por estos días, a juzgar por los variaciones en el tradicional discurso
    oficial, el enemigo está de vacaciones y habría que preguntarse si todo
    no apunta a un proceso de “jubilación definitiva” o a una reformulación
    de un concepto muy necesario para sostener otros que parecieran la razón
    de ser de un sistema político como el cubano que se justifica en la
    consolidación de la idea de ser una “plaza sitiada”.

    Para algunos que han seguido de cerca estos cambios en el lenguaje
    oficial, no se debiera asociar el hecho con un verdadero cese de
    hostilidades y la creación de una atmósfera conciliatoria sino con una
    estrategia de acomodo discursivo. Incluso hay quienes alertan sobre la
    peligrosidad de que ese “enemigo ausente” termine por ser sustituido con
    la satanización de todos los sectores de la oposición pacífica interna.

    “Renunciar a la idea de enemigo sería como un tiro de gracia”, dice un
    reconocido profesor universitario que prefiere permanecer en el
    anonimato por temor a represalias. Y continúa: “esa es la base que
    sostiene al sistema y siempre estará ocupada por alguien, y la
    disidencia, aunque pacífica, es el mejor candidato. (…) En el discurso
    oficial, en Cuba hay una estabilidad económica y política amenazada.
    Antes por los Estados Unidos, y ahora, que intentan sustraerlo de la
    ecuación, por grupos financiados desde el exterior a los que les colocan
    el uniforme de mercenarios para que la gente los identifique con lo
    peor. La palabra mercenario recuerda agresión armada, actos violentos,
    falta de valores éticos y hasta terrorismo, un poco más y estaríamos
    hablando de ISIS cuando todo el mundo sabe que la oposición cubana no
    pone bombas ni planifica atentados (…) ¿pero quién les paga entonces a
    los mercenarios? Si reparas en las palabras que usan para referirse al
    diálogo o al presidente de los Estados Unidos, no es Obama, que ha
    terminado como una especie de Mártir, sino otros, un grupito al que aún
    no le han puesto un rostro definitivo porque no se sabe, en solo unos
    meses, con quién habrán de continuar dialogando. (…) Ya quitaron las
    banderas de la Tribuna [el espacio aledaño a la embajada norteamericana,
    popularmente conocido como Protestódromo], creo que le cambiaron el
    nombre cuando vino Kerry y pronto quitarán las astas porque dicen que
    hay un problema de corrosión y que resulta muy caro mantenerlas, pero ya
    verás que después restituirán el águila del [monumento al] Maine y así
    hasta donde les sea necesario llegar”.

    ¿A quién pondrán esta vez en el banquillo? (foto cortesía del autor)

    Para Osdany, un estudiante de Derecho de la Universidad de La Habana,
    que vaya desapareciendo la idea de los Estados Unidos como enemigo en el
    discurso oficial, es una muestra de una voluntad de cambio por parte del
    gobierno:

    “Creo que en verdad se dieron cuenta de que estar creando fantasmas no
    conduce a nada. Se pasaron 60 años en el pique y ¿qué pasó? La gente va
    con la bandera americana en la ropa, en los carros, la gente asocia la
    prosperidad, el bienestar y no el sufrimiento o la pobreza con los
    Estados Unidos y lo que pasó es el efecto boomerang, ellos mismos se
    fueron convirtiendo en el principal enemigo con tantas restricciones y
    con tantas exigencias, todas inútiles. (…) Yo no creo que estén
    fabricando otro enemigo, sino que en verdad quieren cambiar pero poco a
    poco, arreglar lo que chivaron”.

    Otras opiniones contrastan con el optimismo de Osdany. Luis Enrique, un
    estudiante de la misma facultad, aunque reconoce que las propagandas más
    belicosas han desaparecido de la televisión así como de los espacios
    públicos, no cree que esto se deba a un repliegue o a una reformulación
    del concepto de enemigo:

    “Tal vez en la televisión, sí, pero en la universidad sigue el mismo
    discurso y en el mural de mi cuadra [se refiere al espacio de propaganda
    ideológica que usualmente colocan en los Comité de Defensa de la
    Revolución] están los mismos carteles de siempre, que si el bloqueo, que
    si el imperialismo. Se siguen publicando libros que hablan horrores de
    los Estados Unidos. No creo que eso cambie. Me parece que ahora lo que
    están es aguantados a ver qué pasa y si todo sale como ellos quieren.
    (…) En mi facultad todos los años los de la FEU hacen el Tribunal
    Antiimperialista [un simulacro de proceso judicial donde simbólicamente
    se sanciona al gobierno norteamericano ya sea por el embargo o por
    crímenes de guerra], vamos a ver si lo hacen y a quién ponen en el
    banquillo de los acusados. (…) Olvídate, que a alguien van a poner. Yo
    no me quiero perder ese show”.

    “El enemigo es el pollo del arroz con pollo”, sentencia Rafael, un
    estudiante de Historia. “Si no existiera, habría que inventarlo porque
    cantidad de cosas dejarían de funcionar. Lo que pasa es que han
    descubierto que a los poderosos es mejor tenerlos como aliados pero
    parece que ellos [se refiere al gobierno cubano] no vieron lo que pasó
    en Libia con Gadafi. (…) Los americanos dejarán de ser los enemigos pero
    los disidentes ocuparán el lugar. (…) A mí lo que me parte de la risa es
    que siempre dicen que son un grupito insignificante y que la revolución
    es invencible pero, si es así, ¿por qué les hacen tanto caso?, déjenlos
    que hablen (…). Pero es lo que te digo, necesitan un enemigo y qué mejor
    que alguien que no les haga mucho daño pero que de vez en cuando haga el
    papel del lobo feroz del cuento”.

    “El enemigo ahora es el amigo” o “el enemigo del norte ya no son los
    americanos sino los canadienses o los esquimales”, esto es algo que se
    escucha en todas partes. Hasta en los espectáculos humorísticos se hacen
    bromas con la repentina metamorfosis que a algunos cuantos les ha
    costado mucho esfuerzo asimilar, ya sea porque se sienten traicionados o
    porque no creen en la autenticidad del cambio.

    En la calle pocos saben qué ha pasado con todos aquellos spots de la
    televisión cubana, algunos en forma de caricaturas ridiculizantes, que
    insistían en achacar casi todos los males de la nación a los vecinos del
    Norte o instaban a mantenerse alertas, “preparados para la defensa”,
    contra un “enemigo”, que siempre estuvo muy puntualmente identificado o
    con la tradicional imagen del Tío Sam o con algún funcionario de la
    Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, como aquellos
    dibujos animados donde se mofaban de James Cason.

    Las pancartas del Departamento de Propaganda del Partido Comunista,
    emplazadas en las principales vías de la ciudad, aún mantienen el viejo
    discurso sobre el carácter invencible de la revolución o la inmortalidad
    del régimen socialista, pero ahora se abstienen de las acusaciones
    directas al gobierno de los Estados Unidos o de la caricaturización
    ofensiva, ¿serán estos los presagios de una escampada o la calma que
    precede a la tormenta?

    Source: Estados Unidos, nuestro más querido enemigo | Cubanet –
    https://www.cubanet.org/destacados/estados-unidos-nuestro-mas-querido-enemigo/

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