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    Discurso de María Werlau en foro ‘La Otra Cara de la Moneda’

    Discurso de María Werlau en foro ‘La Otra Cara de la Moneda’
    MARÍA WERLAU
    04/09/2015 8:36 PM 04/09/2015 8:54 PM

    ¿Hacia dónde va Cuba?

    A pesar del alboroto en torno a Cuba para esta cumbre, hay algo muy
    claro. Cuba sigue siendo una dictadura militar con un gigantesco aparato
    represivo controlado por una monarquía familiar que es, esencialmente,
    dueña del país entero.

    Ante el rotundo fracaso de la economía de planificación central
    socialista, el régimen se reconfigura hacia un “modelo autóctono” en un
    proceso que llama “actualización”. No es más que la transformación del
    totalitarismo estalinista a una dictadura fascista de capitalismo de
    estado de corte chino o vietnamita incorporando cambios cosméticos que
    lo hagan lucir menos objetable. Pretende eventualmente insertarse dentro
    del esquema del “socialismo del s. 21,” malabarismo semántico que
    esencialmente define a las dictaduras electoralizadas que avanzan hacia
    la integración. (Abordaré esto más adelante.)

    El neocastrismo aparenta estar en “reforma” o “transición”, pero en
    realidad efectúa el “cambio fraude” que denunció el líder opositor
    Oswaldo Payá; supongo que fue la principal razón por la cual lo
    asesinaron (en el 2012). Se perfila, además, una sucesión dinástica, un
    relevo generacional que dejará el poder en manos de los hijos de Raúl
    Castro.

    Todo es parte de una estrategia muy estudiada que se despliega
    gradualmente con gran uniformidad y coherencia; el objetivo central es
    la supervivencia económica y la preservación del poder dictatorial. Los
    cambios son y serán de un costo-beneficio a favor del régimen y no
    alteran significativamente el marco legal, el esquema de poder, ni el
    modelo económico.

    Se avecinan mayores grietas aperturistas que no hay tiempo de enumerar,
    todo para vendernos la idea de una supuesta transición gradual y
    pacífica. Pero se sigue reprimiendo, incluso aumenta la represión –en
    marzo se contabilizaron al menos 610 arrestos. Se usan nuevas y más
    sofisticadas formas de control. La oposición se manipula de forma
    siniestra. Todo es para fomentar esperanzas falsas y lograr que se
    acepten los cambios “desde y dentro del sistema.”

    Un trabajo mío del 2013 describe la metodología de la simulada
    transición. (Ver Maria Werlau, “Cuba: Hacia dónde van las reformas.”)

    Esta curiosa ruta hacia la “dictadura del proletariado.” llena de
    contradicciones e incongruencias, depende del apoyo y la participación
    de la comunidad internacional, de vender la idea de Cuba como país
    legítimo, deseable para los negocios y un gran destino turístico. Para
    eso requiere:

    1ro. Moldear la opinión pública internacional, que se hace con
    sofisticación.

    2do. Silenciar sensibilidades en derechos humanos, que hace con retórica
    de legitimidad distorsionada: “respeto mutuo por la soberanía de cada
    país y no-interferencia en asuntos internos.”

    3ro. Crear la falsa idea de que Cuba no es una amenaza a la seguridad de
    nadie, que hace nada menos que con la cooperación del presidente de
    Estados Unidos.

    Nada de lo que he descrito devengará en un empoderamiento real del
    ciudadano cubano ante el todopoderoso estado. Eso sólo podría ocurrir si
    se desmantelan el aparato represivo y las leyes estalinistas, se abrogan
    la constitución comunista y el unipartidismo, se garantizan todas las
    libertades fundamentales, incluyendo la de expresión y propiedad
    privada, y se instalan un estado de derecho con separación de poderes,
    un sistema de libre mercado con participación de todos los ciudadanos y,
    eventualmente, se realizan elecciones libres y pluripartidistas para que
    el pueblo decida su destino.

    Hablemos sobre la cumbre-circo

    Como saldo de 56 años de dictadura y vejación sistemática de un pueblo
    hay incontables crímenes de lesa humanidad, que continúan al día de hoy:
    miles de asesinatos —incluyendo de decenas, tal vez cientos, de niños—,
    fusilamientos, presidio político, terribles muertes y agonías en huidas
    por mar, separación de la familia, exilio o emigración de alrededor del
    20% de la nación, confiscación de propiedad, privación de libertades de
    todo tipo, robo de la esperanza, destrucción material, cultural, y moral
    de la nación, explotación, golpizas, terror, censura, vigilancia,
    miseria, escasez y un derroche de maldad y odio, ni hablar de las
    millonarias pérdidas en vida, propiedad y bienestar que han causado las
    guerras, subversión, terrorismo y crímenes que Cuba ha provocado o
    apoyado en Latinoamérica y el resto del mundo. Y todo esto mientras los
    Castro y sus secuaces hipócritamente saquean el patrimonio nacional y
    disponen de la isla entera como su finca, disfrutan de hospitales
    exclusivos, mansiones por todo el país, cotos de caza, islas privadas,
    yates, viajes y comidas prohibidas al pueblo, y manejan un conglomerado
    global de empresas capitalistas más nutren sus cuentas millonarias en
    paraísos fiscales. Ante todo esto y el supuesto progreso de los derechos
    humanos en el derecho internacional y en la conciencia de individuos y
    estados, hoy vemos con Cuba, aquí en Panamá, el mundo al revés.

    Cuba asiste a esta cumbre en abierta violación a los principios de la
    Carta Democrática Interamericana firmada en el 2001 por todos los
    miembros de la OEA. Ahí se plasman los componentes fundamentales de la
    democracia que Cuba está lejos de cumplir, tanto en sus leyes como en
    sus prácticas. Su artículo 19 estipula que la ruptura del orden
    democrático constituye, mientras persista, un obstáculo insuperable para
    la participación de dicho estado en todas las sesiones y órganos de la
    organización. Por lo que pienso que no sólo es Cuba que no merece
    participar.

    El gobierno de Panamá sucumbió, con el silencio cómplice de las
    verdaderas democracias de la región, al chantaje de un grupo de países
    de los que hoy hablamos en este foro que se destacan por sus abusos a
    los principios democráticos, por narcotráfico, corrupción, lavado de
    dinero y gigantescas fortunas personales acumuladas ilícitamente.

    Por todo eso, considero esta cumbre una farsa. Además, es una colosal
    vergüenza que la OEA y sus integrantes se hayan prestando para que aquí,
    en una república democrática, se corone al dictador cubano, el criminal
    y asesino en serie general de cuatro estrellas, Raúl Castro, como actor
    legítimo, incluso líder regional, y que nada menos que quien le ponga la
    corona sea el presidente de mi gran país, los Estados Unidos,
    supuestamente la democracia más poderosa del planeta y hasta, hace poco,
    principal defensora de la libertad.

    Tristemente, esta cumbre sirve de inverosímil espectáculo para que la
    dictadura cubana no sólo goce de total impunidad, sino, lo que es peor,
    sea ensalzada mientras desparrama su venenosa hegemonía por la región.
    Lo más absurdo es que la mayor economía del mundo, la más poderosa
    democracia que ha existido, claudica de manera contundente ante la mafia
    gobernante de un país enano y en bancarrota. Y es tan así que Raúl
    Castro se ha jactado de que el Presidente Obama haya reconocido
    públicamente “el rotundo fracaso y el completo aislamiento de Estados
    Unidos.” La incongruente paridad otorgada a una dictadura militar
    permite que Cuba le tire en la cara a los diplomáticos estadounidenses
    su “preocupación por las violaciones de los derechos humanos en Estados
    Unidos.” Asimismo, considero que esta cumbre es el beso de muerte a la
    OEA como organismo promotor y defensor de la democracia. …Con todas las
    graves implicaciones que todo esto supone. Esperemos que sea sólo por ahora.

    El teatro cubano de esta cumbre incluye la burda maniobra de traer una
    supuesta sociedad civil que es en realidad parte íntegra del estado de
    partido único. (A saber cuántos almuerzos le han robado a los ancianos
    cubanos en los desvencijados asilos para semejante despliegue, o si es
    Venezuela quien paga, como se acostumbra, cuántos rollos de papel
    higiénico les ha costado.) En Cuba, las verdaderas organizaciones
    disidentes u opositoras están prohibidas y sujetas a persecución
    constante. Para mayor vergüenza, varios defensores de derechos humanos
    cubanos han sido amedrentados y amenazados por oficiales de aduana
    panameños a su arribo a este país. Otros activistas pacíficos que han
    viajado desde Cuba y Estados Unidos han sido golpeados por un grupo que
    salió de la embajada cubana al ir a colocar una ofrenda floral frente la
    estatua José Martí en un parque de esta ciudad. Los detenidos son las
    víctimas, los agresores andan tomando mojitos. Ha de suponerse que
    ciertas autoridades panameñas toman órdenes o sucumben a presiones de la
    inteligencia cubana. Me cuentan desertores cubanos que han trabajado en
    esto, que deben sumar varios cientos; tal vez aquí nos acompañan
    algunos. Acaban de avisarme que el que atacó a mi amigo Orlando
    Gutiérrez, del Directorio Democrático Cubano, es el jefe del centro en
    Venezuela de la inteligencia cubana. Conozco a Orlando y a muchos de los
    activistas pacíficos que fueron agredidos ayer y puedo atestiguar que
    son gente respetable, decente y sobria incapaces de un comportamiento
    agresivo. Si buscan el sitio CubaAlDescubierto.com podrán ver los
    detalles. Es un emplo más de cómo Cuba exporta su modelo. Y aprovecho
    para leerles de un correo que acabo de recibir de una fuente muy
    confiable, en boca de un ex diplomático cubano que conoce la metodología
    del régimen. Me ha consternado mucho porque conozco cómo operan y sé que
    es muy factible. Esperemos que no sea así, pero valga la advertencia
    pública:

    “Por ahora los excesos de la delegacion paraoficial estan fuera del mas
    sobrio tono general, pero deben estar preparados para algun conejo que
    saquen del sombrero en el ultimo minuto.Esta gente ha planificado esto
    por largo rato y, -en mi opinion-, creo que solo hemos visto el primer
    acto. No resulta fantasioso imaginar que lleguen incluso a plantar
    falsas evidencias de un ficticio atentado – basandose en el precedente
    de posada carriles en panama- para virar la opinion publica en contra de
    la oposicion cubana. A eso apuntan ya los gritos de terroristas y sus
    plegables. Una vez circulada esa especie toma tiempo aclarar las cosas.
    Mientras tanto ellos obtienen su proposito inmediato. A mi juicio podria
    ser que con su histeria “antiterrorista” estuviesen solo preparando el
    terreno para presentarnos un truco mayor.”

    Todavía para esta cumbre queda algo de denuncia ante la situación de
    Venezuela. Pero es del todo incoherente, especialmente por parte de
    Estados Unidos, por la paradójica postura que se tiene hacia Cuba, la
    procuradora del chavismo que ha logrado convertir a Venezuela en su
    colonia e invadirla por invitación. Raúl Castro, que bien sabe explotar
    la debilidad de Obama, voló a Caracas a lanzarle desde allí una amenaza
    pública de que debiera “entender de una vez que es imposible seducir o
    comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela.” Y por si acaso, se jactó:
    “Tampoco cederemos ni un ápice en la defensa de la soberanía e
    independencia, ni toleraremos ningún tipo de injerencia, ni
    condicionamiento en nuestros asuntos internos.” El que el presidente de
    Estados Unidos le tolere esto me provoca vergüenza ajena.

    Por cierto, los que condenan al gobierno venezolana y no al cubano
    parecen no darse cuenta de cómo son las cosas. Por suerte, en Venezuela
    todavía la gente se atreve a la resistencia interna y la denuncia
    externa es aún coherente y está de moda. En Cuba, el miedo y la escasez
    son una forma de vida, la población, ya bien sometida, los ha internalizado.

    Mientras todavía hay cobertura de la indignación de los venezolanos y
    los atropellos de su régimen, hacia Cuba los medios noticiosos y los
    gobiernos, con escasas aunque notables salvedades, se hacen de la vista
    gorda ante el arresto, los golpes y hasta el asesinato de líderes
    opositores, miles de presos políticos por peligrosidad pre-delictiva,
    muertes en dantescas calabozos, farmacias desprovistas hasta de curitas,
    hospitales cayéndose a pedazos, las colas, los derrumbes.

    Nada de esto es noticia, porque la prensa nacional hace tiempo es toda
    del estado y la mayor parte de la prensa internacional está infiltrada o
    se autocensura para no perder acceso contrariando al órgano de control
    de la prensa extranjera, Centro de Prensa Internacional del Ministerio
    de Relaciones Exteriores. Lo que es peor, se hace de la aberración y de
    la miseria que es Cuba algo chic –los cuidaditos autos viejos, las
    “exóticas” ruinas de la Habana, bellas modelos con falsos bigotes en
    uniforme militar, linda disciplina de los niños pioneros en uniforme, el
    icono Ché Guevara por todos lados…. Y Hollywood va de juerga a la Habana
    con los príncipes de la dictadura y a comprar humidores de tabaco
    firmados por Fidel Castro por $330 mil dólares.

    La diplomacia “de calzón quitao”

    Este mundo del absurdo es tal que el gobierno de Obama, decidido a
    normalizar las relaciones con Cuba a lo que de lugar, en vez de llevar
    principios democráticos a Cuba, tal como dice ser su intención, adopta
    las características de la dictadura en negociaciones secretas que
    dejaron fuera a sus propios expertos y al Congreso, repitiendo consignas
    huecas, manipulando la opinión pública, gobernando por decreto en
    desprecio de la ley y promoviendo la explotación de los trabajadores
    cubanos en el exterior y el apartheid del capitalismo de estado.

    Lo que sí los diferencia, para colmo de males, es que la política de
    Obama hacia Cuba es improvisada e incoherente mientras que la política
    de Cuba hacia Estados Unidos es todo lo contrario.

    ¿Qué explica el éxito del colonialismo cubano?

    1ro. Su efectivo y numeroso aparato de inteligencia y su influencia y
    penetración sistemática durante décadas de gobiernos, organismos
    internacionales, medios de prensa, mundo académicos en todos los estados
    de la región. Parece que en Panamá no les ha ido mal.

    2do. Un estado policial que no tiene frenos morales, legales, ni
    institucionales y explota debilidades humanas, chantajea, asesina,
    secuestra, golpea y miente sistemáticamente.

    3ro. La inexistencia de aparatos de contrainteligencia en la mayoría de
    los países dedicados a frenar a los cubanos.

    4to. Un aparato de propaganda mundial de un alcance y sofisticación que
    provocaría la envidia de Goebbels.

    5to. La pasividad y colaboración de las democracias –por oportunismo,
    chantaje, dejadez, cobardía, miedo, desconocimiento, falta de visión.

    6to. La avaricia, ignorancia y complicidad de los que hacen negocios con
    Cuba sin tomar en cuenta la naturaleza de su sistema, su pobre clima de
    negocios y su historia de mala paga. Se convierten en cómplices o
    rehenes al servicio de la dictadura.

    7mo. El diseño por parte de Cuba de novedosas y depravadas estrategias
    usurpadoras que sólo pueden emanar de una inmoral dictadura –el robo en
    serie al sistema financiero internacional, la exportación de una fuerza
    trabajadora esclava, convertir a sus ciudadanos en masiva diáspora
    rentable, usar el altruismo del pueblo hambriento para la descarada
    venta de su sangre, el tráfico de estado a estado con las partes del
    cuerpo humano. Como dijo hace poco el ex presidente Vicente Fox, es el
    “país chupacabras.”

    A lo anterior hay que añadirle nuestras propias culpas, en lo que no
    entro por falta de tiempo.

    ¿De dónde emana este desastre?

    Poniendo en contexto lo que nos dijo el presidente Hurtado hace un rato,
    estoy convencida que el mayor problema que tenemos es y emana de Cuba,
    lo dirige Cuba. La pauta ideológica-estratégica de este neocomunismo
    tiene inspiración gramsciana[1] y viene del Foro de Sao Paulo, creado
    por Fidel Castro y Lula da Silva en el 1990 después del derrumbe del
    comunismo soviético para reavivar a la izquierda radical.

    Abandona la idea de la lucha armada para llegar al poder por la vía
    electoral y, con una falsa legitimidad democrática, metodología
    populista y retórica de lucha de clases, va gradualmente erosionando los
    valores, estructuras e instituciones de la democracia y suplantando el
    estado de derecho. Es un plan de alcance hemisférico y de largo plazo,
    décadas. Su fin es crear la gran patria bolivariana bajo la tutela
    cubano-venezolana.

    Con los enormes recursos de Venezuela y la probada efectividad de los
    métodos de control cubanos, han comprado, influido, intervenido,
    desestabilizado, y/o neutralizado a la mayoría, sino a todos, los países
    latinoamericanos.

    El mapa de la región ha cambiado drásticamente; de haber una sola
    dictadura aislada (Cuba) en una América democrática, hoy la mayor parte
    de los países han adoptado su modelo, o apoyan, dan sostén económico y,
    en el mejor de los casos, toleran a bien, a dicha dictadura. Tenemos
    ALBA, UNASUR, Y CELAC, nuevos organismos regionales cuyo objetivo
    principal es la exclusión de Estados Unidos y Canadá y el progreso del
    socialismo del siglo 21. Miembros del Foro de Sao Paulo hoy día son
    presidentes de once de los más importantes países de la región. Han
    hecho importantes alianzas con China, Irán y otros estados parias, así
    como con grupos promotores del terrorismo.

    Es la hora de la verdad: he aquí una propuesta de liderazgo a los ex
    presidentes

    En enero pasado, el ex mandatario colombiano Andrés Pastrana, que está
    con nosotros hoy, y el ex presidente chileno Sebastián Piñera estuvieron
    por Venezuela para intentar visitar a los líderes opositores y
    prisioneros políticos Leopoldo López y Antonio Ledezma. El ex presidente
    de España Felipe González forma un frente de ex presidentes para abogar
    por los presos políticos y la situación de Venezuela. Por su parte, la
    semana pasada el ex presidente mexicano Vicente Fox llamando a los
    Estados Unidos y la OEA a alzar más la voz por Venezuela, añadió: “A
    veces me pregunto dónde están esos gobiernos que creen en la democracia
    y que no lideran actuando como demócratas.”

    Los ex presidentes, que ya no corren la amenaza de chantajes con
    repercusiones electorales, debieran tomar esta cumbre como la hora cero.
    Debieran reconocer el peligro que corren sus propios países y comprender
    que hay que atacar la raíz del problema para detener la expansión del
    neocomunismo cubano. Necesitamos que salgan en defensa de los millones
    que sufrirán las consecuencias del inmovilismo generalizado. Y
    reconozcan que hay que empezar por donde sale el cáncer, de Cuba, antes
    de que la metástasis consuma a la región completa.

    Los honorables presidentes Hurtado y Pastrana, quienes nos acompañan,
    Fox, González, Piñera, y muchos otros ex mandatarios latinoamericanos,
    estadounidenses, canadienses y europeos que vienen a la mente debieran
    liderar un esfuerzo conjunto y concertado, un frente unido por la
    democracia que movilice a intelectuales, empresarios, líderes religiosos
    y cívicos que brinde apoyo a la sociedad civil avocada a esta lucha para
    hacerle frente a esta grave amenaza. Tienen el prestigio, la experiencia
    y el acceso a los medios de prensa y demás estamentos necesarios para
    educar a sus pueblos sobre este calamidad, propiciar la creación de
    cuerpos de contrainteligencia efectivos en sus respectivos países,
    exigir a la OEA que actúe según su carta, fortalecer y financiar
    iniciativas de derechos humanos y pro-democracia y afianzar la
    democracia con otros esfuerzos de sustancia. Invitémosles a que tomen
    inspiración en las palabras de Simón Bolívar, de paso rescatando su
    memoria hacia la verdadera libertad: “en la unión está la fuerza.”

    Y si no aceptan la invitación, igual debemos buscar otras soluciones.
    Nunca debe perderse la esperanza, porque los seres humanos innatamente
    clamamos libertad y el amor sí es más fuerte. Lo que hay que tener muy
    claro es que Cuba y los regímenes de su engendro sólo responden a
    posturas firmes, decididas, inamovibles.

    Source: Discurso de María Werlau en foro ‘La Otra Cara de la Moneda’ |
    El Nuevo Herald El Nuevo Herald –
    http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article17999567.html

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