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    Cuba y la incongruencia estadounidense

    Publicado el sábado, 07.03.10
    Cuba y la incongruencia estadounidense
    By RICARDO TROTTI

    Soy de los periodistas que albergan dudas sobre si el embargo económico
    de Estados Unidos a Cuba es o no una buena práctica o si sigue siendo el
    mensaje más adecuado para corroer la dictadura y presionar por cambios a
    favor de los derechos humanos y las libertades.

    Aunque creo comprender los argumentos a favor o en contra, e
    indistintamente me posiciono en uno u otro lado de la discrepancia, lo
    que no entiendo son las incongruencias del gobierno estadounidense. El
    miércoles, la Comisión de Agricultura del Congreso votó, con mayoría
    oficialista, un proyecto de ley que permitirá el turismo de
    estadounidenses a Cuba y ampliará las exportaciones de productos
    agrícolas, flexibilidad que se suma a la adoptada el año pasado por el
    presidente Barack Obama, al eliminar trabas para que los
    cubanoamericanos viajen a la isla.

    No obstante que los legisladores argumentan que la nueva ley no anularía
    el embargo impuesto hace cinco décadas, ciertamente es contraria a los
    principios y espíritu que lo originaron, pues en Cuba la situación de
    los derechos humanos no sólo no ha mejorado, sino que ha empeorado.
    Basta con revisar el informe de Amnistía Internacional divulgado en
    Madrid esta semana, que estableció que la represión de la libertad en
    Cuba es estricta y sigue intacta, manifestándose a través de detenciones
    arbitrarias, interrogatorios y amenazas para callar a la disidencia.

    El citado informe, “Restricciones a la libertad de expresión en Cuba'',
    reclama que la represión contra periodistas y disidentes, lejos de
    aminorar, ha aumentado; lo que coincide con el reclamo que desde el 2003
    viene haciendo la Sociedad Interamericana de Prensa para que se libere a
    decenas de comunicadores independientes y presos políticos, y que hoy es
    eje central de la misión del psicólogo y opositor Guillermo Fariñas,
    encarnada a través de su feroz y decidida huelga de hambre.

    Esta incoherencia de la política estadounidense sobre la indecisión
    entre apoyar medidas económicas o exigir libertad, queda aún más en
    evidencia a la luz de una ley que Obama sancionó en mayo. La
    legislación, que lleva el nombre del periodista Daniel Pearl, del diario
    The Wall Street Journal, decapitado en Pakistán en el 2002, exige al
    Departamento de Estado que en sus informes sobre derechos humanos,
    diagnostique el estado de la libertad de prensa en cada país analizado.

    La importancia de la ley radica en que se abre la posibilidad para que
    el gobierno pueda aplicar sanciones económicas o condicionar ayuda
    financiera a los estados que como Cuba, Venezuela, China, Vietnam o
    Irán, entre otros, encarcelan periodistas, cierran medios o restringen
    las libertades de prensa o reunión.

    En el caso del régimen cubano, las autoridades le echan la culpa al
    embargo estadounidense de todas las condiciones infrahumanas en la isla,
    sin embargo, como recalca Amnistía, aunque el impacto es negativo, ello
    no es excusa para violar los derechos humanos y restringir las
    libertades a 11 millones de cubanos, con castigos que el Código Penal
    aplica a quienes representen “peligrosidad social'', distribuyan
    “propaganda enemiga'' o muestren “desprecio a la autoridad''.

    El gobierno cubano escuda en su propaganda contra el embargo las mismas
    injusticias y burlas que por décadas disimuló ante la comunidad
    internacional. Muestra ahora, con la intermediación de la Iglesia
    Católica, una preocupación falsa por los disidentes, a quienes está
    liberando a cuentagotas, como a Ariel Sigler Amaya, o trasladando a reos
    enfermos a cárceles más cercanas a sus domicilios.

    A pesar de la incoherencia, es justo reconocer que EEUU sigue siendo uno
    de los países más firmes respecto a Cuba. Aún más incongruentes son
    muchos gobiernos de la región que achacando al embargo todos los males
    que aquejan al régimen cubano, pidieron su reinserción a la OEA,
    sabiendo que es el gobierno que viola todos los preceptos de la Carta
    Democrática Interamericana.

    Aún así, EEUU debería ser más coherente. No debería flexibilizar su
    política con aquellos países donde empeora la libertad de prensa como
    establece la ley Daniel Pearl, una actitud de doble moral parecida a la
    de ciertas celebridades , que condenan el embargo, aunque organizan
    boicots a Arizona por su ley de inmigración.

    Info@ricardotrotti.com

    http://www.elnuevoherald.com/2010/07/03/758190/ricardo-trotti-cuba-y-la-incongruencia.html

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