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    La represión del roquero Gorki Araya, demuestra la debilidad del régimen cubano

    Peligro: suena elrock
    La represión del roquero Gorki Araya, demuestra la debilidad del
    régimen cubano
    La reacción fuera y dentro de la Isla evitó que fuese condenado a cárcel

    Gorki Águila, el célebre roquero cubano de 39 años, líder de la mítica
    bandaPorno para Ricardo , no es el tipo de músicos que existen para
    generar confort; menos, para complacer a los gobernantes. Él y sus
    compañeros son gente de choque y libertad: irreverentes, críticos,
    iracundos, desafiantes y llenos de talento y creatividad. Es decir, el
    tipo de artistas necesarios para que el público se conmueva y la
    sociedad se interrogue.

    Por esas cualidades, Gorki Águila yPorno para Ricardo se han constituido
    en parte de la identidad de un amplio sector de la juventud cubana, que
    encuentra en ellos oxígeno para respirar en medio del ahogo de la
    propaganda y los controles oficiales, o de las lánguidas estrofas de
    trovadores cómplices del régimen. Por esto, también, son una incómoda
    piedra en el zapato para los detentadores del poder y un termómetro
    emblemático para medir la situación de la Isla.

    Tras tres años de prohibición a su grupo para presentarse en público,
    agresiones de turbas organizadas por la Policía Política y un breve
    período de cárcel en el 2005, a raíz de la filmación de la
    películaHabana blues , Gorki fue detenido nuevamente el lunes en la
    capital cubana, cuando se disponía a ensayar, con sus músicos, las
    canciones de un nuevo álbum tituladoComité geriátrico central .

    El viernes, a finales de la tarde, fue puesto en libertad, luego de un
    sumarísimo y controlado "juicio", y una multa de 600 pesos cubanos
    (equivalentes a $24) por "desobediencia". Se trata de una figura penal
    típica del totalitarismo, donde actuar de manera distinta a lo que
    quiere el poder puede traer serias consecuencias. Pero en Cuba existen
    otras peores, como "peligrosidad predelictiva"; es decir, la suposición
    de que alguien pueda cometer delitos, que sí contempla penas de cárcel.
    Desde la captura hasta el juicio del roquero, realizado a puertas
    cerradas, se creyó que lo acusarían por ese cargo, pero, finalmente, y
    quizá por la gran protesta generada, se optó por otro más benigno.

    En medio del oscurantismo político y social que refleja todo este
    proceso inquisidor, en su desarrollo han surgido algunos elementos que
    llaman al optimismo. Entre ellos, por supuesto, está la solidaridad de
    músicos e intelectuales alrededor del mundo, encabezados por los
    cantantes españoles Miguel Bosé y Alejandro Sanz; la presencia en las
    puertas del sitio donde sería juzgado de varios periodistas y
    diplomáticos extranjeros, y la importancia que la prensa mundial otorgó
    al caso. Todo ello, sin duda, contribuyó a que el régimen lo pensara dos
    veces antes de hundirlo en la cárcel.

    Pero la dimensión interna es más importante. A pesar del aparato
    represivo del régimen, algunosbloggeros de la Isla, entre ellos Yoani
    Sánchez (premio Ortega y Gasset de periodismo 2007), lograron difundir
    la noticia de la captura y, junto a los diplomáticos y periodistas,
    también se hicieron presentes frente a las infranqueables puertas del
    juzgado varios artistas y disidentes cubanos. Más insólito aún, Sánchez
    y un grupo de acompañantes se atrevieron a desplegar, el jueves en la
    noche, una manta de denuncia en una explanada habanera, mientras el
    dócil y oficial Pablo Milanés desarrollaba un concierto de "protesta"
    contra Estados Unidos. De inmediato fueron agredidos por turbas
    oficialistas, pero lograron expresar su criterio.

    Es decir, en medio de la represión y los controles, el caso de Gorki
    Águila demuestra no solo que el arte no oficial en Cuba existe, se
    extiende y es temido por la dictadura, sino que, también, cada vez más
    hay disposición de gente valiente a expresarlo y defenderlo en público.
    Todo esto es señal de un régimen que, a pesar de su dureza represiva, es
    cada vez más débil.

    http://www.nacion.com/ln_ee/2008/agosto/31/opinion1682116.html

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