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    CRÓNICA DE UNA FAMILIA OPOSITORA

    CRÓNICA DE UNA FAMILIA OPOSITORA
    2007-06-15.
    Shelyn Rojas, Periodista Independiente

    14 de junio de 2007. La Habana – En la calle Belascoaín, entre San
    Miguel y San Rafael, en Centro Habana, en un local abandonado, con el
    fin de recaudar dólares el gobierno instaló una casa de cambios (CADECA).

    Al lado hay una escalera desvencijada, estilo colonial, que lleva a un
    solar en los altos. En uno de sus humildes apartamentos, ampliado por
    una barbacoa de madera, vive una familia opositora.

    Yury Martínez Sánchez, portador del VIH/SIDA, y Belkis Felicia Jorrín
    forman parte de esta familia. Pertenecen a la Comisión de Atención a
    Presos Políticos y Familiares (CAPPF) y al Movimiento Liberal Cubano (MLC).

    A Yury y Belkis no los dejan, en las horas que la Cadeca trabaja, salir
    de su hogar. Los acusan de comprar el dólar a precios más bajos. Son
    acusados de sabotear los intereses del gobierno.

    Belkis comenta indignada que no puede salir a la calle a comprar
    cualquier cosa que necesite, hasta después de las seis de la tarde. Hora
    del cierre de la Cadeca.

    Aún así, afirma Belkis que en el apartamento se han realizados vigilias
    y reuniones de la CAPPF y del MLC.

    Yury se gana la vida de propinas que le dan en trabajos extra y
    limpiando la escalera del solar, entre otras cosas.

    En su tiempo libre, reparte por las calles aledañas, pulsos con la
    palabra CAMBIO y ejemplares de la Declaración Universal de los Derechos
    Humanos. Conversa con los vecinos. Les comenta que el único modo de
    vivir libres es ejerciendo la democracia.

    El día 29 de mayo, por la mañana, Yury se encontraba sentado en la
    carnicería de su cuadra, en espera de algún trabajo. Un carro patrullero
    lo arrestó y llevó a la unidad policíaca. Le decomisaron sesenta y un
    dólares y mil ciento noventa pesos. Además fue multado con 40 cuotas de
    a peso. Los policías le informaron que a los dos días le sería devuelto
    el dinero. Que se fuera para su hogar, sin problemas.

    Según Belkis, al cabo de una semana, Yury llegó a la unidad para
    reclamar una vez más su dinero. El oficial que se hace llamar Gamboa le
    expresó que él no tenía dinero ahí. Que lo que le esperaba, eran cuatro
    años en prisión por el "delito" de peligrosidad.

    Cuenta Belkis, entre lágrimas, que Yury fue golpeado en los calabozos.
    Más tarde fue trasladado hacia el tribunal municipal de 10 de octubre,
    donde se le abrió el expediente de la condena y llevado de inmediato a
    la prisión para los portadores del VIH/SIDA, ubicada en San Antonio de
    Los Baños.

    Belkis reclamó el dinero decomisado días después. Gamboa le comunicó que
    para la reclamación debía dirigirse al oficial Lucio. Hasta la fecha no
    ha podido ver a este oficial.

    Yury enfermo, apaleado, robado y en prisión, tendrá tiempo para meditar
    sobre la justicia en Cuba y los procedimientos policiales.

    Belkis afirma que ahora, con razones más que suficientes, su casa
    continuará abierta para todo el que desee luchar por la libertad y el
    cambio.

    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=10484

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